viernes 9 de diciembre de 2011

Si siembras ilusiones cosechas esperanzas... pero no siempre es bueno.




No creo en el hombre perfecto. Pero si creo que hay alguien perfecto solo para mí ¿A quién diablos se le ocurrió contarle historias románticas a las mujeres? ¿Se habrá dado cuenta los espeluznantes resultados? ¿Por qué será que todas soñamos con Ese hombre? ¿Quién lo imaginó? ¿Dónde está? ¿Por qué nadie lo encuentra? Vivo escuchando: “Los hombres son todos iguales”. Si, si ya lo escuche. Cuando leí por primera vez “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus” me aterró pensar que lo que ese librito decía era cierto. Porque a ser sincera ¡No quiero ser lesbiana! Es decir… después de leer ese libro mi príncipe azul se torno medio rosa y delicado. He escuchado mmh, ¡ninguna! Absolutamente ¡ni una! Historia de boca de algún protagonista, solo cuentos difícilmente creíbles de amores que duraron todo la vida. ¡Paren ya! Quiero hacer un llamado a todo escritor o escritora de novelas románticas ¡Dejen de dibujar en cada cuento a un hombre más perfecto que el anterior! Los únicos que conozco son como los que se describen en “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus” y si esa es una realidad absoluta ¡quiero ser monja! Me declaro enemiga de la idea de que todos los hombres sean así, que no sean capaces de entender nuestros sentimientos (aunque siendo un poco la abogada del diablo, a veces ni nosotras mismas los entendemos).

¿Existen hombres como los de los cuentos?